La vida y legado de “Atila”, el temido gladiador de Isla Mujeres

* El temido gladiador, dejó una marca imborrable en la lucha libre, demostrando que el verdadero valor en el ring no siempre se mide por los títulos, sino por la pasión y el impacto dejado en cada combate.

Roger Galve Castilla, conocido en el mundo de la lucha libre como Atila, nació el 21 de marzo de 1947 en el municipio de Isla Mujeres, Quintana Roo. Desde joven, Galve Castilla mostró un fuerte interés por los deportes, destacándose en el nado y el fútbol. Sin embargo, fue la pesca, la actividad principal de su comunidad, la que ocupó gran parte de su juventud. Paralelamente, desarrolló una pasión por la arquitectura, el ajedrez y el conocimiento, pero su destino lo llevaría a los cuadriláteros.

EL INICIO DE UN GUERRERO

A pesar de su carrera como arquitecto y su afición por el ajedrez, Roger sentía una atracción irresistible por la lucha libre. Inspirado por los gladiadores y las batallas épicas, decidió adentrarse en el bando rudo de este deporte, adoptando el nombre de Atila, evocando al líder de los hunos.

Expertos y registros hemerográficos de la época señalan que Atila tenía un estilo de lucha particular y adelantado a su tiempo. Luchaba al filo del reglamento con un propósito definido: desesperar a sus oponentes hasta que ellos lanzaran los retos. Atila se enorgullecía de ser visto como un enemigo provocativo y despiadado, alguien a quien los luchadores técnicos temían enfrentar.

MÁS ALLÁ DE LOS TÍTULOS

Atila nunca buscó campeonatos. De hecho, nunca fue monarca de cetros nacionales o internacionales, una congruencia con su filosofía de despreciar los cinturones. Su verdadero interés radicaba en las máscaras y cabelleras de sus adversarios, trofeos que dolieran de verdad a los derrotados en las luchas de apuestas.

La Comisión de Box y Lucha le pidió cambiar su mote luchístico por considerarlo antideportivo. De Mr. Krimen, pasó a ser Atila, un nombre con más potencia y elegancia, acorde a su implacable estilo en el ring.

DEPORTE Y DESTINO

Tras alcanzar la mayoría de edad, Roger se trasladó a la capital de Quintana Roo para estudiar en la universidad, donde también comenzó a practicar fútbol americano. Un desafortunado incidente en un partido de fútbol, donde terminó golpeando a los jugadores del equipo contrario y a un árbitro, lo vetó para siempre del deporte del emparrillado. Este evento lo motivó a dedicarse completamente a la lucha libre.

En 1967, a los 20 años, Roger inició su carrera en la lucha libre. Debutó como Mister Krimen, pero en 1969 adoptó el nombre de Atila, reflejando su personalidad ruda y despiadada. Su meteórica carrera lo llevó a formar parte del elenco de los Independientes, con sede en el Toreo de Cuatro Caminos en el Estado de México. Junto con el luchador Bleda, Atila formó una pareja que los llevó al estrellato, hasta que Bleda perdió la máscara ante el Halcón Dorado, y el dúo se separó.

LAS GRANDES BATALLAS

Atila derrotó en lucha de apuesta (máscara contra cabellera) a Milo Ventura, quien luego adoptaría el personaje de Ultraman. En enero de 1972, venció a Eduardo Montenegro en una lucha de apuestas en la Arena Puebla. Sin embargo, el 19 de noviembre de 1975, en una lucha de apuestas (máscara contra máscara) en el Palacio de los Deportes, El Solitario derrotó a Atila, revelando su identidad. Más tarde, Atila perdió su cabellera ante Brazo de Oro.

A pesar de convertirse en uno de los grandes rudos de la época, Atila nunca obtuvo un título nacional o mundial en la lucha libre, manteniéndose fiel a su filosofía de despreciar los campeonatos.

EL FINAL DE UNA ERA

Trágicamente, la vida de Roger Galve Castilla se truncó en 1985, a la edad de 38 años, en un accidente automovilístico. Su legado, sin embargo, perdura en la memoria de los aficionados a la lucha libre y en la historia de este deporte en México.

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