
* El luchador chetumaleño, forjado por su padre Blue Bird, ha superado graves lesiones y hoy construye su propio legado junto a Caballero Galáctico Jr. y Príncipe Galáctico, sin pensar aún en el retiro.
Por Sergio Masté
Con 24 años de trayectoria profesional, múltiples lesiones y una vida dedicada a los encordados, Caballero Galáctico sigue firme en el ring. Originario de Chetumal, el gladiador asegura que todavía no es tiempo de colgar las botas, pues su mayor motivación ahora también lleva su sangre: sus hijos, Caballerio Galáctico Jr. y Príncipe Galáctico.
En entrevista durante el programa Diálogos sin Máscara, realizado en La Cocina de Brenda —que celebra su sexto aniversario—, el luchador recordó que debutó el 21 de abril de 2002, tras haber comenzado a entrenar a los 11 años bajo la guía de su padre, el también luchador Blue Bird.
Aunque en su infancia el futbol era su mundo —llegó a jugar en tres equipos simultáneamente— todo cambió el día que asistió a una función donde vio luchar a su padre junto a figuras como Huracán Ramírez. “Ese día se murió el futbol y empezó la lucha”, confesó.
LA MÁSCARA, EL RIESGO Y LA SANGRE
Caballero Galáctico perdió la máscara apenas dos años después de iniciar su carrera, a los 17 años. Lejos de marcar un retroceso, asegura que fue lo mejor, pues la máscara le limitaba la visibilidad. Desde entonces consolidó su personaje y comenzó a fabricar él mismo sus equipos completos de lucha libre, incluyendo máscaras y trajes (salvo las botas).
A lo largo de su carrera ha enfrentado a grandes figuras del pancracio nacional, tanto del Consejo Mundial de Lucha Libre como de Lucha Libre AAA Worldwide. En su historial figuran nombres como Último Guerrero —a quien siempre quiso enfrentar mano a mano—, Místico, Averno, Mephisto, Cibernético y el fallecido Silver King, entre muchos otros.
Pero el camino no ha sido fácil. Ha sufrido fractura de clavícula, luxación total de brazo y una herida que le perforó una arteria tras un combate extremo en Chetumal, lesión que lo llevó directo al quirófano tras perder abundante sangre. “No pensé en dejarlo, pensé en regresar y tener la revancha”, recordó.

UN LEGADO GALÁCTICO
Hoy, su mayor orgullo no es solo su carrera, sino compartir el vestidor con sus hijos. Ambos luchan bajo el estandarte galáctico: uno como rudo y otro como técnico. Caballero Galáctico Jr. porta el diseño completo tradicional, mientras que Príncipe Galáctico tiene una versión adaptada a su estilo más dinámico y carismático.
Aunque inicialmente intentó que crearan su propio nombre, fueron sus hijos —y el apoyo de su esposa— quienes lo convencieron de permitirles continuar con el legado. “¿Estás consciente de que te va a costar el doble?”, le advirtió. El joven aceptó el reto.

El gladiador asegura que arriba del ring no hay concesiones, ni siquiera con sus hijos. “Arriba somos luchadores todos”, afirma. Incluso ya se han enfrentado por campeonatos; en una final entre hermanos, prefirió no salir a ver el combate.
RETIRO, PERO EN PLENITUD
A sus más de dos décadas en los “costalazos”, Caballero Galáctico tiene claro que no quiere retirarse cuando ya no pueda caminar. Su intención es despedirse en plenitud, dejando una imagen fuerte ante la afición y viendo a sus hijos consolidados.
Mientras tanto, la emoción de escuchar aplausos —o incluso insultos— sigue siendo el combustible que lo mantiene activo. “Esa sensación de subir y ver a la gente, esa ovación… eso es lo que me sigue llamando”.
Porque en la familia Galáctica, la lucha libre no solo se practica: se desayuna, se come y se cena.

ENTRE EL RING Y LA AGUJA, LA LUCHA POR SALIR ADELANTE
Para Caballero Galáctico, la lucha libre es más que un espectáculo: es una vocación que, aunque no siempre garantiza ingresos suficientes, sigue marcando su vida diaria dentro y fuera del ring.
En entrevista, el luchador explicó que el pancracio difícilmente permite vivir únicamente de las funciones, por lo que ha diversificado su trabajo. Desde hace años se dedica a la elaboración de equipo profesional de lucha libre, confeccionando máscaras, capas, mallas y trajes completos —excepto botas— para distintos gladiadores de la región, principalmente en Cancún. Este oficio lo realiza junto a su esposa en un taller familiar que recientemente retomaron.
Además, complementa sus ingresos con labores de mantenimiento general, realizando trabajos de plomería, electricidad, instalación de climas y reparaciones domésticas. “La creatividad está tanto en la costura como en el mantenimiento”, comenta el luchador, quien asegura que ambas actividades le han permitido mantenerse activo cuando la lucha libre se detiene.
LA PANDEMIA Y LA PAUSA OBLIGADA
Caballero Galáctico recordó que uno de los momentos más difíciles de su carrera llegó durante la pandemia, cuando se suspendieron las funciones y también los pedidos de equipo de lucha. Ante la falta de oportunidades, tuvo que regresar a Chetumal y buscar empleo fuera del deporte.
Durante ese periodo trabajó aproximadamente un año en la empresa Pepsi, en jornadas largas y demandantes bajo el sol. Aunque el empleo representó un alivio económico, reconoce que fue un cambio complicado después de dedicarse casi por completo a entrenar y luchar.
Con el regreso paulatino de las funciones, Caballero Galáctico volvió a enfocarse en la lucha libre y en la confección de equipo profesional, actividades que considera parte esencial de su identidad.
El luchador también reflexionó sobre los cambios generacionales en el pancracio. Señala que, a diferencia de antes, se ha perdido parte del respeto hacia la máscara y la disciplina dentro del gremio, algo que —dice— debería recuperarse para preservar la credibilidad de la lucha libre.
A las nuevas generaciones les recomienda practicar este deporte solo si realmente sienten pasión por él. “Si no valoras lo que haces, terminas afectando a toda la lucha libre”, afirma.
Pese a las dificultades económicas y los cambios en el deporte, Caballero Galáctico mantiene firme su compromiso con el ring, la tradición luchística y el trabajo artesanal que da vida a los personajes que suben a luchar cada fin de semana.

“LA LUCHA FEMENIL HOY ESTELARIZA Y ESO ES UN GRAN AVANCE”
Con años de trayectoria sobre el ring, Caballero Galáctico ha visto transformarse la lucha libre desde sus bases. El luchador chetumaleño habló del crecimiento de la lucha femenil, de las exigencias del estilo extremo y de anécdotas que marcaron su carrera.
Para el gladiador, uno de los cambios más notorios en el pancracio ha sido la evolución de la lucha femenil.
“Ha cambiado bastante. Antes casi siempre las ponían para abrir cartel, como en las primeras luchas. Hoy he visto que estelarizan funciones, y eso ha sido bueno”, expresó.
Destacó que actualmente las luchadoras cuentan con mayor proyección y reconocimiento, algo que —asegura— no siempre ocurrió. “Traen escuela, son muy buenas luchadoras. Antes no se les daba tanta importancia. Qué bueno que ahora sí, porque eso también las motiva a mejorar”.
Caballero Galáctico considera que el apoyo y el reconocimiento influyen directamente en el rendimiento. “Si sabes que vas a estelarizar, le echas más ganas. Eso eleva el nivel y beneficia a todo el espectáculo”.
EL DÍA QUE SE LE “BORRÓ EL CASSETTE”
Entre sus recuerdos más impactantes está una lucha en la que hizo pareja con Místico, en un momento en que el ídolo enmascarado estaba en la cima de su popularidad.
Aunque ya tenía experiencia, al momento de iniciar el combate sufrió un bloqueo inesperado. “Se me borró el cassette totalmente. No sabía qué hacer. Hice el giro para entrar en combate y se me olvidó la lucha”, relató.
Tras recibir un par de castigos logró reaccionar y continuar el encuentro. “No sé si fueron nervios, pero fue una experiencia que no olvido. Después regresé y seguí la lucha”, recordó sobre aquel episodio ocurrido hace aproximadamente 15 años.
LAS LUCHAS EXTREMAS Y SUS SECUELAS
Caballero Galáctico también habló de las luchas extremas, un estilo que durante años fue muy solicitado en Chetumal por la intensidad, la sangre y los castigos.
Reconoció que en el fragor del combate no se piensa en las consecuencias. “Cuando estás arriba no decides si vale la pena o no arriesgar el físico. Las cosas se van dando”.
Sin embargo, las secuelas llegan con el tiempo. Narró que tras una lucha extrema apenas podía moverse al día siguiente, al grado de permanecer en cama sin poder atender a sus hijos. En otra ocasión, meses después de un combate, le extrajeron un cristal incrustado en la espalda que había permanecido oculto desde una función.
“Las cicatrices ahí están. Son parte de lo que vivimos arriba del ring”, señaló.
El luchador también recordó su ascenso en funciones importantes en la península, cuando pasó de luchar en combates preliminares a compartir cartel estelar con figuras consolidadas.
Relató que en una ocasión no creyó que realmente enfrentaría a Místico hasta ver su nombre en la publicidad del evento en Valladolid. “Me dio calentura, nervios, quería ir al baño. Ver mi nombre ahí fue un impacto muy fuerte”.
Gracias a disciplina y entrenamientos intensos —de hasta cinco horas diarias— logró consolidarse en carteleras estelares en distintas ciudades del sureste.
Hoy, con la experiencia acumulada, Caballero Galáctico asegura que la preparación constante le ha permitido estar listo para enfrentar a cualquier rival, incluso extranjeros que llegan sin hablar español.
Finalmente, agradeció a quienes siguen impulsando la lucha libre y brindan espacios para difundir este deporte. “Que sigan promoviendo la lucha libre. Para nosotros y para mucha gente, es un deporte hermoso”.
