SOLO CON UN OJO VE JUGADOR DE LA NBA

Hasta este año, sólo sus íntimos sabían que no veía por el ojo derecho tras el impacto de una bola de béisbol

 

Historias de superación acaban con final feliz. La de Isaiah Austin es una de ellas. El pívot de la universidad de Baylor, que se había declarado elegible para el draft del próximo día 26, tendrá que dejar el baloncesto con sólo 20 años tras ser diagnosticado con el síndrome de Marfan. Se trata de una enfermedad genética que afecta a una de cada 5.000 personas y que, entre otras dolencias, agranda y debilita la arteria aorta. El mal afecta de forma suave o severa, pero si el corazón o los vasos sanguíneos se ven afectados, la vida corre peligro.

Se lo detectaron en un reconocimiento médico previo al draft, pero algunos síntomas del síndrome ya se dejaban ver en su apariencia física: tremendamente alto (2,16 metros) y flaco (100 kilos), extremidades largas y delgadas (con 2,25 tenía la mayor envergadura del draft), miopía… Para esto último, Isaiah lucía unas aparatosas gafas al estilo Kareem Abdul-Jabbar, pero -y aquí es cuando llega la historia de superación- no veía por el ojo derecho.

Con 12 años, una lesión en la retina provocada por el impacto de una bola de béisbol le dejó sin visión. Sin embargo, eso nunca fue un problema para manejarse en la cancha de baloncesto y rendir a buen nivel. Esta temporada acabó con 11,2 puntos y 5,5 rebotes por encuentro. Sólo sus compañeros de equipo y sus amigos más íntimos conocían su problema de visión hasta que lo hizo público en enero de este año. El anuncio no hizo que las franquicias de la NBA perdieran interés en él.

Sin embargo, ahora la mejor Liga del mundo se ha convertido en una utopía para Isaiah. El año pasado, una lesión le alejó del draft. Ahora que su nombre aparecía en la segunda ronda según las previsiones, el síndrome de Marfan le ha dejado sin carrera en el baloncesto. Austin tenía el sueño de ser el primer jugador en la NBA con visión parcial.

Él, de profundas creencias religiosas, sólo ha lanzado mensajes optimistas a través de Twitter: «No se puede explicar con palabras lo agradecido que me siento por haber jugado a este maravilloso deporte. Cambió mi vida. Siento que quienes me han apoyado me puedan ver jugar en la NBA, pero esto no es el final. Es sólo el principio».

La universidad de Baylor ya ha anunciado que, si lo desea, el baloncesto seguirá siendo su vida: le han ofrecido un puesto de entrenador.  (agencias)

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